Ser Madre y Padre es una ardua tarea, que en ocasiones se convierte en un gran reto. Especialmente en la adolescencia puesto que todo ocurre muy rápido. Los hijos e hijas empiezan a cambiar deprisa y ya no se dejan mimar tanto. Piden espacio. Ya no cuentan cada día con ilusión lo que han hecho. Prefieren guardarlo y responder con un simple “como siempre”.
Los/as adolescentes llevan un proceso nuevo de vida el cual les puede generar mucha confusión. Las emociones se agolpan en sus cabezas, les comienza a importan lo que otras personas piensan, y quieren separarse de las figuras de autoridad. Se vuelven retadores/as y ponen a prueba a las familias constantemente.
A su vez, para las madres y los padres también puede ser todo nuevo. Tanto si es la primera vez como si ya se han tenido otros hijos/as, cada persona es diferente y por lo tanto los retos cambian. Todo evoluciona muy deprisa, y se supone que una madre o un padre deben entenderlo y responder “bien”, pero se hace muy complicado y se genera mucha presión.
Es fácil tener miedo, sentirse inseguro/a y notar que la tristeza y el enfado aparecen constantemente. Todas estas emociones hacen a veces aflorar ciertas preguntas: ¿Es que ya no me quiere? ¿Qué puedo hacer mejor? ¿Qué puedo hacer para ayudarle? ¿Cómo consigo que haga lo mejor para él o ella? Etc. Dudas que pueden acabar generando mucho dolor y motivan la búsqueda de un psicólogo familiar.
Autodefinirse en la adolescencia
El servicio de psicólogo familiar busca generar un cambio de paradigma, ya que:
El servicio de psicólogo familiar, va a ayudar a transformar la situación que viven las familias, a convertir esas emociones como la tristeza o el enfado en comprensión y tener un espacio para perdonarse, comprender lo que uno/a siente y seguir adelante.
El psicólogo familiar busca también volver a conectar con esa adolescencia que se vivió hace años. Recuperar esa experiencia y esas emociones de adolescente para comprender lo que se necesita y así vincular con los hijos e hijas, sin olvidar que todo lo que actualmente rodea a los/as adolescentes es totalmente diferente.
En definitiva, el servicio de psicólogo familiar busca cuidar y dar un espacio a las figuras parentales, para que desde un estado de paz con uno mismo puedan centrar toda su energía en ayudar a los/as adolescentes. Crecer y adaptarse constantemente para dar respuesta a las necesidades que puedan tener los hijos e hijas y así estar siempre con la mejor predisposición. ¿qué no haríamos por los hijos? El amor que es creativo hasta el infinito (San Vicente de Pául).
Claves para el bienestar y el desarrollo
A continuación, enumero algunas de las metodologías que utilizo habitualmente para las sesiones de psicólogo familiar: