Adicción al móvil Adolescentes
Nomofobia, FOMO y otras dificultades digitales
La adicción al móvil adolescente, la Nomofobia y el FOMO son circunstancias que cada vez preocupa más a las familias y a los psicólogos para adolescentes.
Aunque actualmente no está tipificado como una adicción concreta, sí se puede incluir en un grupo más amplio debido a las conductas que se están incrementando, especialmente entre jóvenes y adolescentes: ansiedad si no se encuentra el teléfono móvil, ataques de ira si internet no funciona, la necesidad de tener el smartphone siempre cerca, descuido de los estudios, abandono de su mundo social, pérdida del sentido del paso del tiempo…
Éstas son algunas de las conductas que las familias pueden detectar fruto de la adicción al móvil adolescente. Todo ello fomentado por las gratificaciones inmediatas recibidas mediante notificaciones, likes, premios en juegos…, que generan pequeñas descargas de placer en el cerebro, facilitando así la adicción al móvil adolescente y otras problemáticas como la nomofobia o el fomo.
ENTENDIENDO LA SITUACIÓN ACTUAL
La nomofobia y el FOMO están enmarcadas dentro de la adicción al móvil. Es posible que algunas familias hayan podido ver como sus adolescentes tienen un fuerte miedo irracional a no poder usar el móvil o no tenerlo a mano.
Otras han podido percibir cómo sus hijos/as tienen un fuerte temor cuando piensan que pueden estar perdiéndose eventos que están ocurriendo en la vida de sus iguales y no quieren separarse del móvil. El primero de los casos es lo que se conoce como Nomofobia y el segundo, como FOMO (Fear of Missing Out / Miedo de perderse algo) .
Es posible que estos comportamientos sean comunes en los jóvenes, pero lo que hará que se plantee como una situación de adicción al móvil adolescente será su intensidad. Un psicólogo para adolescentes puede ser de gran ayuda para evaluar la gravedad de estas conductas y ayudar a manejarlas eficazmente.
Los conceptos de Nomofobia y FOMO no están reconocidos como una patología dentro de la comunidad científica, pero son dos términos que gozan de mucha aceptación social y que pueden encajar dentro de lo que viven las familias antes una situación de adicción al móvil adolescente.
Tanto la adicción al móvil adolescente como la nomofobia o el FOMO, son situaciones con las que las familias llevan lidiando desde hace más de una década. Las posibilidades para tener acceso a internet han aumentado y, con ello, el consumo que los/as adolescentes hacen de éste. Madres y padres son testigos de cómo sus hijos e hijas descuidan áreas como los estudios o la socialización, mientras pasan mucho tiempo en las redes sociales, viendo TikTok, Instagram o jugando a videojuegos.
El problema de la adicción al móvil adolescente no sólo reside en el tiempo que pasan conectados/as, sino en las consecuencias que éstas están teniendo. Los/as adolescentes ya no se atreven a decir algunas cosas en persona, utilizan las redes sociales para hablar mal y criticar a otros/as. Hacen amigos/as en videojuegos y redes sociales, desdibujando el concepto de la amistad, escondiendo sus inseguridades y el miedo al rechazo (falta de habilidades sociales adolescentes).
Algunas de las aplicaciones utilizadas por los/as adolescentes contienen programas que gratifican y premian de forma inmediata, lo cual puede generar procesos de adicción al móvil adolescente y/o depresión cuando no se obtiene el resultado deseado.
En algunas ocasiones, su autoestima es el resultado final del número de likes que se recibe, haciendo que sus estados de ánimo dependan del reconocimiento externo. A su vez, estar observando la vida -aparentemente “perfecta”- de otras personas puede generar que algunos adolescentes perciban sus vidas como desdichadas, lo que nuevamente es predictor de depresión y/o ansiedad. Las familias que viven situaciones de adicción al móvil adolescente son muy conscientes del deterioro que esto genera y lo pueden vivir con mucha impotencia por la falta de medios de los que se disponen para estos casos.
ATACANDO LA PROBLEMATICA
Para intervenir en situaciones de adicción al móvil adolescente, la Nomofobia o el FOMO, hay que trabajar con los adolescentes y con el apoyo de la familia. Para lograr un óptimo resultado con los/as jóvenes, se va a ahondar en diferentes áreas, con el objetivo de protegerlos y/o ayudarlos a cambiar sus costumbres tecnológicas:
QUE CONSEGUIRÁ
Gracias al desarrollo de estas diferentes facetas, va a ser mucho más sencillo prevenir e intervenir en la adicción al móvil adolescente, la Nomofobia y el FOMO. Van a poder tener una autoestima fortalecida, con la que no dar tanto crédito a los comentarios en redes sociales, a los “me gusta”, etc. Van a poder sentirse más seguros/as y, así, recuperar la socialización en persona, dejando de protegerse tras un “personaje” para hacer amigos.
Van a poder aprender a hacer un uso adecuado del tiempo conectados/as a la par que, gracias a su espíritu crítico, van a estar protegidos/as de los foros que fomentan comportamientos de riesgo. En definitiva, van a poder evitar la adicción al móvil adolescente, conviviendo así con la tecnología de forma sana, regulando los tiempos y el contenido que consumen.
El papel de un psicólogo para adolescentes puede ser crucial para guiar tanto a las familias como a los jóvenes en este proceso, ofreciendo herramientas efectivas y apoyo constante.
Con el servicio de adicción al móvil adolescente, las familias van a poder obtener beneficios como:
Facilita un diálogo abierto entre padres e hijos, fortaleciendo el entendimiento y creando un ambiente familiar más cercano.
Fomenta relaciones más seguras y transparentes, ayudando a los adolescentes a compartir sus preocupaciones y decisiones con mayor libertad.
Promueve la conexión emocional entre padres e hijos, facilitando actividades conjuntas y experiencias significativas que refuercen sus lazos.
Permite identificar y gestionar mejor sus sentimientos, ayudándoles a expresar emociones de manera saludable y a sentirse apoyados.
Crear una relación sana con las tecnologías es posible con un buen acompañamiento y trabajo en equipo. Entender cómo prevenir y gestionar la adicción al móvil adolescente, con la ayuda de un psicólogo para adolescentes, permite a las familias ofrecer a los jóvenes las herramientas necesarias para convivir de manera saludable con las tecnologías. Es un terreno que, en muchas ocasiones, se hace desconocido, pero es posible que los/as adolescentes hagan un uso adecuado de las TICs, pudiendo aprovechar todas las ventajas y beneficios, que éstas pueden aportan.