Descripción
Seguramente, al ver mi foto y buscar un poco de información sobre mi, habrás podido intuir que es posible que no tenga hijos, y estás en lo cierto. ¿Cómo nos va a organizar una escuela de madres y padres David si no tiene hijos? Esta inquietud también la tuve yo cuando comencé como psicólogo para adolescentes, ¿Cómo voy a entender una sensación que no he vivido?
Esto me hizo ponerme manos a la obra y tratar de recabar el máximo de información posible. Hablé con algunos compañeros de profesión padres, realicé varios cursos y formaciones de escuela de madres y padres, acudía a charlas… Pero lo que verdaderamente me enriqueció más fue hablar con mi padre y mi madre. Les comenté la inquietud que tenía y, en un ejercicio de gran generosidad, accedieron a sentarse conmigo y resolver todas las dudas que tuviera. Me contaron los miedos que habían tenido, las inquietudes, el miedo por el desconocimiento, las dudas, la culpa, el sentimiento de incapacidad, las discrepancias que surgieron entre ellos… Me transmitieron con todos los detalles que pudieron lo que había sido ser padre y madre de una familia de 3 hijos con sus 3 adolescencias. Pude descubrir a través de ellos esa sensación especial que recorre todo el cuerpo cuando algo no va bien en un hijo. Ese sentimiento que es como un rayo que te atraviesa desde lo más superficial a lo más íntimo y profundo.
Fruto de esto, entendí que cuando uno se planta en una escuela de madres y padres para ayudar a sus hijos, se realiza un gran paso hacia fuera de la zona de confort, se dan pasos inciertos, se mira dentro en esos lugares donde duele y eso puede hacer que salten las defensas. Una compañera mía dice que son como soldaditos que salen a defendernos cuando nos movemos en circunstancias que nos generan dolor emocional, incomodidad o enfrentamos circunstancias que no nos gustan. De modo que te invito a que a lo largo de este primer taller de la escuela de madres y padres puedas detectar cuando se están activando esos soldaditos y hagas el esfuerzo de dejarlos a un lado para que esta formación pueda ser lo más nutritiva posible.
Si quieres aprender a intervenir con mayor éxito en situaciones como:
- Arranques de ira.
- El tiempo que pasan en su habitación.
- Las contestaciones en casa.
- Sus habilidades sociales adolescentes.
- Que no se respete la hora de llegada a casa.
- Las subidas de tono.
- Las pocas amistades que tienen.
- Situaciones de dependencia social.
- La adicción al móvil adolescente.
- Abuso de alcohol y otras substancias.
En definitiva, si alguno de estos aspectos te resulta familiar, este primer taller de la escuela de madres y padres es para ti, para que puedas mediante una comunicación asertiva añadir nuevas herramientas a la intervención con tu hijo/a adolescente.
También serán bien recibidas todas aquellas personas que no vivan estas circunstancias, pero quieran formarse en poder intervenir sobre ellas haciendo uso de la comunicación asertiva.
