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FOMO y Adicción al Móvil

David Galarza

enero 7, 2025
FOMO y Adicción al Móvil

FOMO y adolescencia:

¿Qué es, cómo afecta a los adolescentes y cómo diferenciarla de la nomofobia o la adicción al móvil?

En la era digital actual, los teléfonos inteligentes se han convertido en una extensión de nosotros mismos. Esta constante conexión, si bien ofrece múltiples beneficios, también puede traer consigo consecuencias negativas, especialmente para los adolescentes que se encuentran en una etapa crucial de desarrollo personal y social. Entre los problemas más comunes asociados al uso excesivo del móvil en esta población, destaca el FOMO (Fear of Missing Out o miedo a perderse algo), la nomofobia (miedo irracional a no tener el móvil a mano) y la adicción al móvil.

¿Qué es el FOMO y cuáles son los síntomas del FOMO en adolescentes?

El Fomo se caracteriza por sentir temor persistente al pensar que pueden estar perdiéndose eventos que están ocurriendo en la vida de sus iguales. El concepto que se engloba en el Fomo no es íntegramente nuevo, el hecho de tener miedo a quedarse fuera de los planes, no quedar cuando el resto lo hacen o no saber qué ha pasado el fin de semana pasado son preocupaciones ya existentes en la adolescencia antes de la llegada de las redes sociales o internet.

Sin embargo, el auge de Instagram, Facebook, Tik Tok …  plataformas en las que se comparte lo que las personas hacen dia a dia, ha aumentado esta preocupación en los jóvenes ya que han recibido una herramienta con la que pueden compensar ese miedo de forma constante. Esto, ha hecho que algunos profesionales enmarquen el Fomo dentro de la ansiedad social y lo señalen como un posible desencadenante.

Adolescente afectado por el FOMO

Algunos de los síntomas del FOMO en adolescentes pueden ser:

Necesidad de utilizar y revisar redes continuamente

  • Menor rendimiento en la escuela
  • Presencia excesiva en redes sociales.
  • Problemas de autoestima provocados por la comparación constante.
  • Miedo desmesurado a quedarse sin batería o no tener el móvil disponible y por consiguiente perderse algún evento/información.
  • Incremento significativo de la ansiedad.
  • Emisión constante de su día a día y alta presencia en redes.
  • Dificultades para mantener relaciones sociales con personas físicas.
  • Falta de sueño.
  • Nerviosismo por dar respuesta a los mensajes rápidamente.
  • Molestias físicas tales como dolor de cabeza, dolor de espalda, vista cansada…

En algunos casos, diferenciar cuando estos síntomas llevan al FOMO o son comportamientos normales de la adolescencia puede ser difícil. De forma que siempre es recomendable acudir a un especialista que pueda ayudar con esa distinción y aclarar si se está ante una problemática de FOMO o cualquier otra circunstancia. Hay que destacar que el FOMO no es un trastorno clínico reconocido por los principales organismos de salud.

Surgió en torno al año 2004 a la par que Facebook, con el inicio de las redes sociales. Sin embargo, en este artículo se hace referencia al FOMO por ser un concepto con el que cada vez más personas manifiestan sentirse identificadas.

¿Cómo afecta el FOMO a los adolescentes?

El Fomo genera una ofuscación por estar conectados y al día de todo lo que ocurre. Esto puede traer una serie de consecuencias negativas para los adolescentes:

  • Aislamiento social y dificultades para relacionarse: La dependencia del móvil que puede generar el Fomo, puede aislar a los adolescentes de las relaciones interpersonales reales, dificultando su capacidad para socializar con sus pares de manera presencial.
  • Baja autoestima e insatisfacción personal: La constante comparación con las vidas aparentemente perfectas que se muestran en las redes sociales puede llevar a los adolescentes a desarrollar una imagen distorsionada de sí mismos, pudiendo generar que se sientan inferiores y menosprecien sus propias experiencias. En los peores escenarios, esto puede derivar en problemáticas como la depresión o la anorexia.
  • Ansiedad y estrés: La presión por estar siempre conectados y disponibles que genera el Fomo, puede provocar altos niveles de ansiedad y estrés en los adolescentes, afectando a su bienestar emocional y dificultando su capacidad para disfrutar del momento presente.
  • Dificultades de concentración y rendimiento académico: El uso excesivo del móvil y la distracción constante que genera el Fomo, pueden afectar negativamente al rendimiento académico de los adolescentes, dificultando también el buen desarrollo de su capacidad de concentración.
  • Problemas para dormir: La atención constante del teléfono móvil, puede provocar que algunos adolescentes sacrifiquen horas de sueño por estar al día y conectados, provocando insomnio y dificultando un descanso reparador.

¿Por qué afecta el FOMO a los adolescentes?

Ciertamente, la adolescencia es una etapa evolutiva compleja y con diversidad de conflictos. El cerebro aún se está desarrollando y quedan diversas estructuras por formarse, lo que hace que las vivencias y el contexto del adolescente puedan tener un mayor impacto Por esto, los y las adolescentes suelen estar más expuestos a diferentes riesgos entre los que se encuentran el Fomo, la nomofobia o la adicción al móvil: 

  • Importancia del ámbito social: Durante la adolescencia uno de los aspectos que se hacen especialmente relevantes son las relaciones con los iguales, lo que hace que estar al día, cuidar la imagen y prestar atención a las relaciones sociales sea crucial. Aquí es donde algunos y algunas adolescentes pueden comenzar a desarrollar Fomo.
  • Etapa del desarrollo: La impulsividad es muy representativa de esta etapa. Los y las adolescentes tienen que desarrollar el autocontrol y aprender a diferenciar entre sus deseos y lo que deben hacer, lo que puede provocar, que mientras van adquiriendo esas destrezas puedan estar más expuestos a desarrollar Fomo o incluso algunas otras adicciones.
  • Desarrollo de su identidad: La adolescencia es el momento vital en el que se construye la identidad. Para ello, se buscan nuevos referentes fuera de la familia y es aquí donde el uso del móvil coge mucha relevancia, pudiendo ser fuente de buenas referencias, pero también de miedos, inseguridades, comparaciones… que pueden, entre otras cosas, derivar en el Fomo.
  • Necesidad de conexión: Los y las adolescentes tienen una gran necesidad de conexión social. El teléfono móvil les permite estar en contacto con sus amistades y familiares en todo momento, lo que puede ser especialmente importante para quienes se sienten solos o aislados y tener mucha influencia en el Fomo.
  • Herramienta de gestión emocional: Puede ser común que una gran parte de los y las adolescentes utilice el móvil como herramienta de gestión emocional, acudiendo a los dispositivos para aliviar malestares como el estrés, la sensación de soledad o la depresión. La problemática reside en que esto puede derivar en que se coja la costumbre de evitar los problemas y dificultades en vez de enfrentarlos, desarrollando por ello baja tolerancia a la frustración, ataques de ira, aislamiento…

¿Qué es la Nomofobia?

La nomofobia se define como el miedo irracional a no tener el móvil a mano o no poder usarlo. Puede derivar en un amplio espectro de manifestaciones físicas tales como la ansiedad, irritabilidad, sudoración… En los casos más extremos pueden llegar incluso a sufrirse temblores o ataques de pánico provocados por la nomofobia. 

Para profundizar sobre la nomofobia puede encontrar más información en el artículo Nomofobia y adolescentes: Qué es y cómo afrontarla

¿Qué es al Adicción al móvil?


La adicción al móvil se caracteriza por un uso compulsivo y descontrolado del dispositivo movil, que acaba provocando consecuencias negativas en la vida de la persona. Algunos profesionales enclavan el Fomo y la Nomofobia dentro de las problemáticas de la adicción al móvil, pero es una aceptación que no es aún aprobada por la comunidad científica. Los síntomas de la adicción al móvil pueden ser similares a los de otras adicciones e incluir aspectos como:

  • Cambios de humor en ocasiones debidos a no poder usar el móvil. Los y las adolescentes pueden mostrar también ansiedad, angustia, irritación…
  • Uso excesivo del teléfono móvil, incluido en momentos inapropiados como en clase, actividades extraescolares, horas de estudio…
  • Aislamiento social.
  • Incapacidad para regular el tiempo de uso del móvil, a pesar de querer hacerlo.
  • Alteración de las prioridades provocando que el uso del dispositivo móvil esté por encima de realizar actividades en familia, salir con los amigos, hacer deporte, realizar los deberes…
  • Comportamientos como el Fomo o la Nomofobia.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar frente a el Fomo?

Si como padre o madre te preocupa el uso que tu hijo adolescente hace del móvil, es posible llevar a cabo ciertas actuaciones para ayudarles y/o protegerles frente al Fomo:

  • Establecimiento de límites claros: Establecer horarios y zonas libres de móviles en casa, como por ejemplo durante las comidas o las horas de estudio, puede ayudar a prevenir no solo el Fomo, si no también la nomofobia y la adicción al móvil. Que los referentes de la familia se adhieran a esas normas ayudará mucho más a su implantación.
  • Ser un referente: Las familias pueden dar ejemplo a sus hijos e hijas sobre lo que se considera un uso adecuado del teléfono móvil. Esto puede realizarse desde la infancia para que crezcan imitando las dinámicas o puede introducirse en la adolescencia como muestra de que los referentes familiares respetan la nueva dinámica y normativa de la casa con respecto al uso del móvil. Esto suele ser un gran preventor frente al Fomo y otros hábitos.
  • Desactivar las notificaciones: Desactivar las notificaciones puede ayudar a reducir la frecuencia con la que se revisan las aplicaciones. Al mismo tiempo, esto elimina la sensación de placer que se genera en el cerebro al recibir las notificaciones, lo que es positivo para prevenir la adicción al móvil, la nomofobia y el Fomo.
  • Fomento de actividades alternativas: Dedicar tiempo a otras actividades incompatibles con el uso del móvil no solo es bueno para el Fomo o la adicción al móvil, si no que puede generar vínculos más fuertes entre los miembros de la familia si las actividades son conjuntas. Algunos ejemplos son hacer deporte, salir a patinar, ir al cine, animarlos a que salgan con amigos…
  • Buscar ayuda profesional: En algunos casos el Fomo puede vivirse de forma tan intensa que las y los propios adolescentes pueden sentir que no son capaces de controlar ese miedo. Es importante que, en estos casos, se busque ayuda de un psicólogo especializado en adolescentes para que pueda ayudarles a construir las herramientas necesarias.

Estos hábitos también podrán tener influencia en la prevención de la nomofobia y la adicción al móvil.

Las problemáticas como el Fomo, la nomofobia o la adicción al móvil pueden ser tratadas y reguladas en los adolescentes y jóvenes. Es comprensible que las familias puedan estar altamente preocupadas por los efectos que pueda causar el Fomo y por cómo esto puede afectar al futuro de sus hijos e hijas. Vivir estas situaciones puede ser muy desagradable y puede hacer sentir una fuerte amalgama de emociones que generan mucha frustración.

Es por esto que si tienes dudas sobre si estás ante una situación de Fomo, te animo a que te pongas en contacto con nosotros y podamos evaluar cual es la profundidad de la situación. Puede dar miedo plantarse a enfrentar una situación como esta, pero estoy seguro que no es la primera cosa que haces por amor a tus hijo o hija por encima de todo.

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