David Galarza

julio 27, 2022
Como poner limites a adolescentes en Vacaciones

Articulo de David Galarza Durán para el periódico El Mundo, en la sección Saposyprincesas sobre como Como poner limites a adolescentes en Vacaciones.

Para las familias, el verano puede ser una época de dudas con los y las adolescentes. Tienen mucho tiempo libre y pocas actividades organizadas que realizar. Demás, quieren hacer un uso sin límites de su tiempo y demandan romper ciertas normas que pueden generar en padres y madres preguntas como: ¿Cuánto le dejo jugar a los videojuegos? ¿a qué hora le digo que vuelva a casa? ¿debe estudiar durante el verano?…

Desde luego, los límites y las normas deberán de seguir existiendo. No hay problema en que estos se puedan volver más flexibles, pero siempre marcados en el contexto de las vacaciones. Los y las adolescentes han de tener claro que estas nuevas normas y límites más flexibles son solo coyunturales y que una vez vuelta a la rutina, desaparecerán.

Pautas sobre como poner limites a adolescentes en Vacaciones:

1. La hora de llegada.

Una de las demandas principales en esta época del año suele ser la hora de llegada. Son muchos los y las adolescentes que quieren pasar más tiempo con sus amigos, quedarse hasta tarde o salir en las fiestas de pueblos o barrios.

El principal condicionante será, en la mayoría de las ocasiones, el lugar en el que pasemos las vacaciones, ya que no es lo mismo hacerlo en el pueblo o zona vacacional de siempre que en una nueva zona o en el lugar de residencia habitual (donde se vive el resto del año).

Cuando el lugar es conocido y existe una relación de cercanía y comunidad con las personas allí residentes, va a ser más común encontrarse con una sensación de seguridad. En estos casos, será más fácil poner una hora de llegada más tardía e incluso se podrá usar como referencia principal al grupo de iguales, ya que los amigos y sus responsables nos son conocidos.

Por el contrario, si es un lugar nuevo o es la residencia habitual no sería recomendable ampliar la hora de llegada más de 1 o 2 horas. La norma en ambos casos va a estar influida por el tiempo de exposición y el acceso que se tenga a ciertos riesgos, situaciones o comportamientos en las que no queremos ver involucrados a los hijos e hijas. 

2. Uso de dispositivos electrónicos.

Otra cuestión a tener en cuenta en la época actual es el uso de redes sociales y los videojuegos. Con la excusa de “Ahora son vacaciones, déjame jugar/disfrutar” muchos y muchas adolescentes van a solicitar poder pasar tiempo conectados sin restricciones.

A lo largo del curso suele ser recomendable introducir ciertos límites de consumo en la tecnología, a veces para que estudien, otras veces para que hagan deporte y en la mayoría de los casos por los efectos negativos que tiene el uso excesivo (o abuso) de estas herramientas.

En verano no debería ser diferente, aunque se puede ser más permisivos ya que no hay tantas responsabilidades como durante el curso. Lo idóneo sería establecer un uso que permita tener tiempo para otras actividades, es decir, quizás por las mañanas puedan jugar 1 o 2 horas a videojuegos y la tarde dedicarla a otras cosas con personas de su entorno o edad.

La pauta a seguir será diferente dependiendo de cada caso, pero, en general, es recomendable no dejarles hacer un uso ilimitado, de manera que puedan aburrirse y busquen otras cosas que hacer fuera del entorno digital.

3. Mucho tiempo libre.

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La disponibilidad de tiempo es otro de los temas estrella de las vacaciones de verano. Los y las adolescentes van a disponer de unos 75 días libres, aproximadamente 1.800 horas disponibles, por lo que será de gran interés ocupar este tiempo con actividades que puedan ser enriquecedoras.

Dependiendo de la edad serán más propicias unas u otras actividades, pero no hay que tener reparo en que ocupen su tiempo con ellas. Los más jóvenes podrán invertir sus días con actividades de campamentos urbanos o yendo a campamentos de música, montaña, ciencia… Con los más mayores, quizás esto ya no les parezca atractivo, pero se les podría proponer que acudan a algún campus deportivo o que comiencen con su inclusión laboral.

Que un joven de 16 años comience a trabajar será muy positivo, ya que no solo le ayudará a desarrollar responsabilidad y valor sobre algunos aspectos de su vida, si no que le va a aportar una visión mucho más aterrizada de lo que es la vida adulta. Ya solo el hecho de buscar trabajo les va a suponer un choque de realidad cuando vean lo difícil que puede llegar a ser y lo mucho que se van a tener que mover. Es posible que esta propuesta suponga ciertos momentos de tiranteces con los hijos e hijas, pero es tan positivo el aprendizaje de esta vivencia que compensará en la mayoría de los casos.

4. Qué hacer con los que han tenido problemas con sus notas.

No se puede terminar este artículo sin hablar sobre cómo actuar con aquellos y aquellas adolescentes que no han tenido un año académico “brillante”. En la cultura popular existe la idea de que han de continuar estudiando durante el verano para compensar el año académico pasado. Sin embargo, esto seguramente no tendrá los resultados deseados.

Es necesario que los y las adolescentes desconecten un tiempo, que se puedan alejar del ambiente escolar y se ventile un poco el aire viciado que queda después de tantos meses de instituto. Tanto si han tenido un mal año por no estudiar, como si lo ha sido por un esfuerzo que no ha dado frutos, es necesario que desconecten, puesto que por mucho que estudien ahora, no van a poder cambiar el pasado. Sin embargo, tres o cuatro semanas antes de empezar el curso sí será bueno que comiencen a coger rutina.

El objetivo no es que se aprendan el temario, si no que empiecen a desarrollar el hábito de ponerse a estudiar para que cuando empiece el curso ya lo tengan dominado y a un buen nivel. Quizás se podría empezar estudiando 1 o 2 horas al día la primera semana, la segunda quizás 3 horas y así hasta alcanzar un nivel de concentración y trabajo adecuados, de forma que lleguen al curso con esa “carrerilla” y con una capacidad de frustración más preparada para sentarse a trabajar durante el curso.

En definitiva, flexibilidad, paciencia y mucha creatividad para acompañar a los adolescentes durante todo el verano.

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